Coincidí con ella en un curso, una chica de cara agradable simpática.
El ultimo día del curso charlamos un poco a la puerta de la clase, luego dijo que iban a tomar un café, yo atolondradamente le dije que no me podía quedar, que tenía cosas que hacer, me despedí y me marché.
Luego queda la sensación de tonto de porqué no haber dicho que sí, e ir a tomar ese café, aunque solo fuese para hablar un rato más.
Queda la sensación de que hay personas que te cruzas en tu vida que desearías haber conocido antes. La vida te va llevando por unos caminos de los que es dificil salirse, pero de vez en cuando hay una chispa que salta y te hace pensarlo todo de otro modo.
En fin esto es lo que hay.

Hola! Me paso por tu blog porque me ha llamado la atención esta entrada.
¿Por qué será que siempre se habla el último día? ¿Por qué te da esperanzas para un acercamiento? Y luego te arrepientes y te preguntas qué hubiera sido, pero... El caso es que las decisiones, recapacitadas o momentáneas, son las que van decidiendo nuestra vida.
Normal darle vueltas a la cabeza. Pero creo que no estaba de ser. ¡A seguir con lo que hay! O a buscar lo que se quiere.
Un beso.
Hola Alejandrita:
Efectivamente, así es. Hay que seguir con lo que se tiene. Pero existen estos momentos en que uno da como una especie de suspiro.
Está bien, te hacen sentir vivio.